LA CREACIÓN EN EL SILENCIO: LUDWIG VAN BEETHOVEN
Conferencia Dictada por el Dr. Adolfo Martínez Palomo
Para nadie es un secreto que una de las máximas figuras de la música de todos los tiempos,
Ludwig Van Beethoven, murió con una sordera total, sin embargo, lo que sigue siendo un enigma es el
origen de este problema, adquirido aparentemente alrededor de los 26 años y que de forma progresiva
intervino en todos los aspectos de la existencia de este genio hasta el fin de sus días en marzo de
1827.
Esta fue la temática que expuso el Dr. Adolfo Martínez Palomo, reconocido especialista en
enfermedades parasitarias y prolífico investigador, el pasado 26 de mayo durante una conferencia
cultural en la que también se abordaron hipótesis sobre algunas otras patologías que afectaron al
músico y compositor durante toda su vida.
Durante una amena charla, el Dr. Martínez Palomo expuso como los padecimientos crónicos de
Beethoven le significaron una tragedia psicológica, pero no alteraron su labor creativa y
probablemente hayan sido relevantes para acrecentar sus habilidades para la composición, dada la
capacidad de concentración que le confería la sordera y el hecho de que tuvo que dejar de
interpretar el piano y dedicarse por completo a componer sus grandes trabajos. En palabras
del propio Martínez Palomo, al final pudo convertir sus derrotas en victorias, para fortuna
de toda la humanidad.
La conferencia fue, pues, un recorrido por la obra del músico alemán y la comunicación con
mantuvo con diversos médicos y amigos en donde detallaba sus síntomas y cómo éstos afectaban su
vida cotidiana y su trabajo. De estudios de biógrafos e investigadores, así como de la observación
de médicos, se han propuesto diversos diagnósticos sobre las enfermedades que afectaron a
Beethoven. Se sabe con certeza es que había tenido viruela y que padecía de una enfermedad
intestinal crónica (se ha especulado sobre
Enfermedad Inflamatoria Intestinal como la más probable, aunque también se han mencionado
Sífilis, Lupus, Cirrosis Hepática, Enfermedad de Ctohn, Sarcoidosis, Pancreatitis, Enfermedad
de Whipple, entre otras). Su sordera progresiva probablemente fue resultado de una
Otosclerosis, aunque también podría haber respondido a un problema asociado a
Sarcoidosis o
Sífilis.
Al final, fue su muerte el único obstáculo insalvable para que su magnífica
obra siguiera creciendo. Ésta lo sorprendió cuando trabajaba en su 10ª. Sinfonía, la cual
permaneció durante años inconclusa hasta que fue retomada por estudiosos y expertos en la obra de
Beethoven para ser estrenada hace apenas algunos años (con el beneplácito de muchos y la oposición
de otros tantos). .